Teoría política del: Reductio ad absurdum

La filosofía política es criticista y moralista, por tener como objeto especulativo la realidad basada en opuestos teóricos. Necesita de origen la construcción de un “demiurgo”, de una ideología opositora, opuesta para validad su discurso del bien y el mal (El bueno, el feo y el malo) El progresismo y el capitalismo son ideologías mesiánicas salvadoras, de superhéroes y supervillanos. En estas historias de filosofía no existe el héroe de centro; o eres muy bueno o muy villano.

Julio Embid publicó no hace mucho un creativo ensayo sobre: La ideología de los superhéroes, intitulado “Con capa y antifaz”. Y no por ser creativo disminuye su inters científico y reflexivo…

Adaptadas siempre a los tiempos, las historias de superhéroes y supervillanos nos hablan de democracia, capitalismo, ecología, feminismo, racismo o nuevas tecnologías. Gracias al alcance universal de sus historias, los superhéroes son figuras de gran utilidad para quienes quieren proyectar valores y discursos concretos sobre la sociedad, o incluso dirigir su conducta. De ahí que sus mensajes no sean tan inocuos como tal vez creamos, y también la pertinencia de entender y analizar lo que nos cuentan. En este libro, Julio Embid alterna el análisis político y sociológico con anécdotas curiosas de la industria cultural estadounidense del comic y la sociedad actual del despertar del my too militante

Para el progresismo universal edénico y adámico, el capitalismo es el causante de la expulsión del hombre del “maná gratis y para todos”. El capitalismo representa la privatización del maná de lo público. Pero contra que poderes maléficos luchan los superhéroes del progresismo edénico: “Una característica peculiar de las fuerzas villanas del capitalistas es el crear nuevas y falsas necesidades y funciones artificiales con el adverso fin de mediatizar tendenciosamente, el conflicto social, con la satisfacción de esas mismas necesidades y funciones, desviando así la atención de las contradicciones históricas reales… ” Ello es una aseveración (aserto) que, en el progresismo no se discute, se acepta como evidencia científica del mal, y que bien valen la figura de un superhéroe que cada cuatro años luche contra estos supervillanos del capitalismo.

Esta configuración ideológica alternante, del bien y del mal, del bueno y el villano, desempeñó como reconoció Karl Marx, una importante función civilizatoria en una cierta fase histórica. Ambos postulados ideológicos son –hasta hoy en día– las bases de nuestra civilización. El problema es la satanización del catecismo del otro. Hoy día se habla eufemísticamente de trasversalidad ideológica, el problema –si es que lo es– radica en el reduccionismo teórico del viejo estereotipo de los bloques. ¿Qué es ser transversal en política hoy día? A caso la renuncia a los bloques del bien y el mal. Digamos que es un sustituto como la sacarina al azúcar. En antaño, la trasversalidad no era otra cosa qué el pragmatismo de izquierda o de derechas, que hoy ha derivado en populismo del siglo XXI.

Dada la importancia del marxismo en la reflexión social de los últimos 150 años, me atrevo a decir que el progresismo edénico, adámico y utópico del maná gratis para todos, nunca se fue, como lo afirman las tesis de Francis Fukuyama sobre “El Fin de la Historia” Una cosa son los bloques ideológicos de poder hegemónico, en términos geopolíticos y económicos. La única tesis que se ha cumplido a día de hoy en política, es que las tesis nunca se cumplen. Ni ha sido el fin de la utopía de las tesis de Herbert Marcuse, ni el fin de las ideologías, de Daniel Bell, y mucho menos las declinaciones nihilistas de Nietzsche: Dios ha muerto.

Filosofía Pop del dato

Esta es la época –inequívoca– del puro dato social. El dato ha convertido a la sociología actual en la ciencia del puro dato. El dato cumple una función arquimédica en la sociedad, y en las ciencias sociales en particular, acostumbradas en los últimos tiempos a moverse por el principio de Arquímedes: Dadme un punto de apoyo y moveré al Mundo. ¿Dónde antes habremos escuchado esto? Dadme un dato y haré sociología.

El boom del puro datum socialis, ha convertido a la sociología en la ciencia clientelista del puro datum. Dentro del dato todo, fuera del dato nada. Hasta hoy este podría ser le lema de la sociología académica. Hay cosas en sociedad tan buenas que deberían estar prohibidas. Durante mucho tiempo fui un yonki del datum socialis –de hecho– trabajé durante algunos años en centros de investigación social, donde el dato, datum, lo era todo. Siempre me he opuesto a la creencia de que los datos arrojan teoría o ellos desprenden gases en forma de teoría.

No niego la importancia del dato, sino la ausencia de teoría. A la búsqueda del datum socialis.: Quizás –y por qué no– las ciencias políticas sea la única disciplina independiente de las ciencias del datum socialis y el rigor. Ello no desdice nada de su capacidad gestora de predicción y acierto. En otras palabras, el datum, no es su condicionante. Para el filósofo de Estagira, Aristóteles, la política era la forma en la que se convence al pueblo. Por lo tanto el datum, es segundario… Esta idea ha permanecido incorrupta, hasta día de hoy, inamovible, inmutable. Todas las ciencias, en algún momento ha sufrido cambios, y revoluciones cognitivas, menos las ciencias políticas, que han abusado de lenguaje fictivo.

A las ciencias políticas le va mal el corset teórico.  Algunos de mis lectores me corregirán –y con buen atino– que no es lo mismo, ni hablamos de los mismo, cuando mezclamos categorías exhaustivas en su especificidad e independientes, como las ciencias políticas, de las prácticas políticas. Una cosa es el rol de científico, y otro el de político y filósofo: “Mientras la ciencia política investiga cómo fueron, son y serán los fenómenos políticos, la filosofía política se encarga de teorizar cómo deberían ser dichos fenómenos”  El problema de credibilidad de ambas posiciones, es el origen ideológico de las partes. No conozco a ningún liberal que acepte ninguna tesis de ciencias políticas hecho por un progresista. Y tampoco a ningún progresista que reconozca las teorías y tesis de los liberales.

La conclusión es más simple de lo que somos capaces de lucubrar. La filosofía política configura en última instancia, nuestros modelos teóricos sobre el deber ser de las cosas. En realidad, no hacemos ciencias políticas, sino filosofía política. Ni el estagirita Aristóteles, pudo escapar de este condicionante. Aristóteles no escribe sobre política sin antes condicionar el deber ser de las cosas a su ética política. Escribir sobre política es un ejercicio ético, de ahí que fallemos más que una escopeta de feria de pueblo.

El puro datum socialis, por ahora, no ha condicionado y mucho menos persuadido a la ciencia política, como sí a la sociología abierta al cambio y a los paradigmas científicos. De llegar a hacerlo algún día, no quedará en pie ninguna teoría ética sobre la posible reversibilidad de la democracia, y las sociedades liberales de libre mercado, hacía modelos ideológicos mágicos y cerrados. Todos los datos sobre las sociedades cerradas y dogmáticas, ensimismadas en el reparto de la riqueza, el proteccionismo a ultranza, y el advenimiento del hombre nuevo.

El datum socialis pone en evidencia el modelo socialista utópico del paraíso del hombre nuevo, que en realidad es el hombre viejo. Deja al descubierto, la ideología fracasada (teocrática) de la libertad intrínseca al hombre, y la llegada del divino hombre nuevo. Nadie se atreve ha renunciar a lo intrínseco y primario, por una libertad más amplia y satisfactoria y compartida en sociedad (léase humanismo desidealizado, globalización). Las sociedades comunista exige la renuncia bajo contrato de la libertada e individualidad de las personas, fuentes de conflictos y pobreza social y riqueza de unos cuantos.

El comunismo y el socialismo son fábricas de derechos. En ese sistema, cada grupo o colectivo, pretende recibir no lo que la mayoría cree que merece, sino aquello a lo que cree tener derecho. De ahí que las ciencias del datum socialis no tenga cabida en las filosofía política, o ciencia del deber ser de las cosas.

¿Estaba muerto antes que lo mataran?

No nos engañemos ni hagamos trampa en solitario, el bipartidismo no murió solo, se llevó por delante el sistema parlamentario conocido como poder legislativo dejando paso a una cosa llamada Forum Romano de empoderados sociales, la Plaza romana de las actividades mundanas de la ciudad. Cualquier análisis forense sobe el occiso debe determinar las causas materiales no espirituales del cadáver. El desiderátum sociológico es saber sí: ¿Estaba muerto antes que lo mataran?

Una cosa es la fragmentación política de un parlamento, y otra la atomización representativa por saturación vario pinta. Ambos casos son defectos viciosos del sistema político parlamentario actual. El populismo evangelizador de los parlamentos en una especie de lonja política, o de bazar de baratijas y vanidades disímiles, es guay, es moderno, es progre, es bello. Este hecho fatuo, plausible para muchos, deja sin efecto el valor real de la orgánica delegación del poder en las democracias más avanzadas. Los partidos tienen la función y el deber de recoger en primera instancia (grado) la pluralidad de intereses, conflictos e incluso tendencias, vanidades, y orientaciones dispares en la sociedad y convertirlos en proyecto.

La naturaleza de un partido político es la organización de las demandas sociales de forma organizada y delegada. Los parlamentos no son el foro de las cuitas y desventuras, antes deben someterse a contrapesos y filtros razonables democráticos. Lo que desnaturaliza a los parlamentos, son los gremios y colectivos. El partido de los taxistas, el de los animalistas, los ecologistas, el feminista, los verdes, los nunca máis, las mareas, el partido de la tercera edad, los antisistema, los nacionalistas, los independentistas, los regionalistas, los insulares, los Compromís, los Okupas, los regionalistas, y los come nabos y los naturalistas… No! –no son partidos– son gremios y grupos de presión y colectivos centrados en su ombligo, en otras palabras, onanismo político de nueva generación. Es el resultado de la centrifugación populista de los parlamentos tradicionales.

Para ello están los programas que recogen dicho pacto social plural y consensuado, en forma de poder de representación política. Saltar dicho filtro, convierte el parlamento en vocería de mercado de interés sindicados, un parlamento de remeros sin timonel, con visión cortoplacista del Estado.  No tenemos que ir muy lejos, y menos acudir a la historia de la evolución de los sistemas políticos parlamentarios, para verificar la involución que están sufriendo los parlamentos clásicos “democráticos” en el mundo.

Las grandes democracias parlamentarias y las más consolidadas de la historia, hace más de doscientos años resolvieron el problema asambleario de pequeñas organizaciones tribales y/o comunidad de vecinos enfadados y resentidos con el sistema, individuos colectivizados con el pico abierto descoyuntando reclamando más, y más arroz y maíz. La creencia dogmática en sociedades hiperinteligentes organizadas desde la base hasta el vértice del poder, es comunismo utópico y fracasado.

Quienes hayan leído el ensayo al socialcristiano Jacques Maritain “El hombre y el Estado” sabrán a que me estoy refiriendo. Se ahorran muchas líneas de este post.  Para Maritain, como para todas las ideologías centradas en el “hombre nuevo”, el cálculo social de 3+3 es un número resultante mayor a 6. Seis no pude expresar lo complejo de la sociedad integral. El hombre es un ser integral, no es un número sumatorio al Estado, el hombre es humanidad, por lo tanto, es un ser identitario con origen. Maritain: Fue muy crítico con el Estado burgués, el sistema capitalista y una concepción liberal de la propiedad privada y el mercado. Pensaba que se podía ser capitalista burgués feliz, sin renunciar a nada. Que todo debería girar en rededor al hombre nuevo, parte de la humanidad integral.

Cuando las ideologías historicistas y naturalistas construyen su sistema de creencias de valores y representaciones sociales, no los inventan, tampoco son revelaciones divinas, más bien son recreaciones y legados culturales reformulados indeterminada veces. Karl Marx se ufanaba de no inventar nada, sólo de darle la vuelta a la historia. Decía que la filosofía política y la economía se habían dedicado a reformular e interpretar el Mundo. Y de lo que se trata es de cambiarlo. Las ideologías se retroalimentan de populismo de base, recogen de las creencias colectivas primarias de los pueblos las emociones, y creencias religiosas sobre el destino y naturaleza (Summum bonum) del hombre, su materia prima. El socialismo determinista centra su relato social en la epifanía del hombre nuevo; indefectiblemente están hablando de ingeniería social. 

¡Maná gratis para todos!

El populismo es hoy en día una de las plagas 7 +1 de cualquier profecía política conocida hasta ahora, como fue en su día la promisión del Maná hebreo de no te preocupes especie de (do not worry) “Dios proveerá” Mateo 5:45”. El Maná salvador in extremen y gratis, es parte de la ley no escrita en las promesas de las ideologías y los dogmas. Es lo que llamo conciencia ideológica primaría. Son promesas y beneficios inherente a todas las ideologías de la historia del pensamiento humano. Toda hoja de ruta, toda travesía, todo transitar por las ideas políticas requiere han requerido de la conciencia primaria del beneficio último, ¡Maná gratis para todos!

No necesariamente las sociedades más avanzadas y desarrolladas económicamente son contenedores de seres humanos diferentes a otros del tercer mundo. El ser humano es adaptativo, no cambiante, y menos evoluciona por su cuenta al resto de la humanidad. Quién mejor lo explicó en términos psicológicos fue el profesor Maslow y su teoría sobre la motivación humana, conocida como: La pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas.

No podemos pretender desnudar la política, la relación que tenemos los humanos con las ciudades, sin desnudarnos nosotros mismos, quedar en evidencia, no tiene ninguna utilidad. Esto impide que todo silogismo llegue a una inferencia honesta de nosotros mismos. A los humanos nos gustan los selfies, siempre en cuando salgamos bien en la foto. Lo que quiero decir es que nadie, absolutamente nadie es honesto en un análisis político. En realidad, no nos gustan enseñar el culo, y menos si éste nos avergüenza . Ello no invalida los hechos facticos, ni lo teórico, solo nos advierte que sí A y B son válidos, es posible que también C y D lo sean en términos relativos. El relativismo es una respuesta intelectual al conocimiento mucho más elaborada que el objetivismo. Se puede ser objetivo sin ser objetivista de oficio, y relativo sin ser filo-relativista científico.

Sí para los evolucionistas el hombre desciende el Mono; de dónde desciende éste, quienes son sus antepasados; y así sucesivamente hasta bajar en la ecuación de la evolución a n número de veces.  Saben el por qué lo hemos dejado hasta ahí. Porque no nos gusta saberlo. ¿De dónde desciende el Mono?

El último libro de Darwin titulado “The Formation of Vegetable Mould through the Action of Worms, with Observations on their Habits” (La formación del manto vegetal por la acción de las lombrices con observaciones sobre sus hábitos)

Los Planarios son un tipo de lombrices Platelmintos, seres vivientes muy simples y primitivos (primarios) fue Charles Darwin uno de los primeros investigadores en fijase en ellos. Yo lo he llamado: tras la huella de las primeras formas de vida “inteligente”. No es lo mismo comportamiento que conducta. Una es la respuesta biológica al ambiente y los estímulos, y la otra es cultural sujeta a valores, que van de los imple a lo complejo. Charles Darwin dejó de lado lo complejo de la evolución de las especies, por formas más simples al conocimiento. Al igual que Ramón y Cajal, tomó un huevo (célula gigante) para simplificar sus estudios sobre las células. Darwin, tomo a las lombrices de tierra para conocer formas primarias de inteligencia. La aparición del Maná gratis, en todas las culturas es un vínculo especie de “axis mundí” de conexión con nuestros genes inteligentes y el recuerdo del “homo Paradisiacus” el condicionante de la humanidad  

El concepto de representación social siempre ha sido un recurso descriptivo funcional en las ciencias sociales del comportamiento. En un sentido más amplio –yo diría– que designa una forma, tanto de conducta como de pensamiento social teatral (poner algo en el lugar de otra cosa) pero en realidad nadie puede representar teatralmente lo que no conoce –eso dice la teoría– De ahí que el valor del concepto de representación social –para mí– sea un conceto inacabado, al no incluir lo innato, lo biológico, ni los aspectos protosociales, tampoco el inconsciente colectivo, tan puteado por la psicología analítica Junguiana.

Liberalismo silencioso

Hasta ayer o hasta ahora, después de seis décadas de paz, progreso social y tecnológico, democracia y libertad, y globalización (aburrimiento total) habían castrado a la vestía liberal, padre de la globalización. En realidad, el modelo político liberal no estaba en peligro, gozaba de buena salud. La conciencia política del joven liberal estuvo desmotivada sin vigor político en su zona de confort, encapsulada en una especie de crisálida invernal, que durante las últimas décadas fue incapaz de eclosionar por sí misma, de renovar su ideario político ante los nuevos desafíos del populismo. La sociedad del bienestar, el progreso y libertades económicas y civiles, en apariencia, no están en riesgo, pero sí cuestionadas por el creciente populismo conservador de izquierdas y derechas. El peligro está en la hoja oculta del conservadurismo romántico: libertad a cambio de protección, la vuelta a la tribu comunista y populista que va ganando espacios en la opinión pública.   

El ímpetu del progresismo político y su agresividad pedagógica cultural (victimismo) habían construido o más bien reconducido las fuerzas negativas del descontento, el fracaso y la resignación en rebeldía juvenil sin parangón, sin ninguna analogía con el pasado reciente. El ímpetu intelectual y literario del comunismo romántico, prometía sociedades más justas basadas en la igualdad, la uniformidad y la libertad; ciudadanos empoderados de virtudes y humanismo socialista distributivo y estatista. Hoy el socialismo utópico vs Socialismo real y medio pensionista, han dejado tras su paso, su nefasta religión horizontal sin Dios. La contracultura nacida en el corazón de las sociedades capitalistas “opulentas” siempre fue antisistema. Hoy se diluye el complejo invernal de ser “Joven, liberal pasivo” dejando paso a Jóvenes liberales arrecho y movilizados y activistas. Esta neuro-revolución de jóvenes liberales (por ahora sin ideología partidista) no tienen dueño por ahora, de ahí, la división y la subdivisión mecánica inexorable, que se ha iniciado, y no encuentra partido fijo, identidad de pertenencia. Los jóvenes liberales y de centro en Europa están en fase biológica de “mitosis continuada”, en ciclo de divisiones sucesivas que hasta día de hoy no han parado.

Los partidos liberales como el partido popular (PP) de España dónde convivía todo el zoo-espectro ideológico de la derecha radical conservadora y liberal, hoy no logra sujetar en su seno las ansias individualistas de personalidad propia (identitario ideológico). Es un suicidio político la independización ideológica sin destino, de la juventud liberal, y hasta ahora tímida y silente, buscando los purismos, la idea originaria, el santo grial de la identidad del germen de las ideas, el partido espejo. Ante el auge agresivo de los populismos conservadores de izquierda y de derechas. Los partidos liberales y de centro, se suicidan en una huida hacia fuera, incompresible. Los cambios deben venir del debate interno y la participación generosa. El modelo de partido leninista que ha dado origen a los partidos del siglo pasado, son eso, el pasado.

Esto que hoy llamamos partidos progresistas de nueva generación no son tales, sólo queda el nombre desconectado e la realidad. La izquierda y la derecha mimetizada en los epítetos progresistas y comunistas, en realidad son conservadores, es lo que les pide ahora el cuerpo. La globalización los ha regresado a la charca originaria del proteccionismo nacionalista. En realidad, los jóvenes liberales, han colgado el cartel de no alimente más a la bestia conservadora. Hasta ahora la derecha liberal jugaba a parecerse a la desaparecida socialdemocracia, “danzando con lobos”, especie de Kozachok folclórico, dónde el hombre imita de forma lineal los pasos, el carácter y los movimientos de su pareja a un ritmo constante e improvisado. El invierno liberal se ha transformado en indignación, y ésta en eclosión primaveral. En España la derecha busca identidad propia, partido espejo. Pero ni el partido PP es espejo, ni Ciudadanos ni Vox, son receptáculos que amalgamen tanto malestar de identidad, pero aún queda espacio para un cuarto partido de derechas; ¡y quien sabe! Este nuevo partido logre integralos a todos.

El problema es el planteamiento. (II)*

La madrugada me encontró trabajando en la búsqueda del santo grial del diseño. Era sábado de primavera de playa para muchos, pero yo me encontraba atascado luchando infructuoso contra una idea por defecto viciosa, que no respondía “al planteamiento inicial del problema planteado por Petkoff”. Sabía por experiencia que la solución a un problema mal planteado es una mierda. Ese día dediqué cada minuto de vigor a la misión, un encargo in extreme de Teodoro Petkoff: El diseño gráfico para un partido político no marxista, no autoritario, abierto y democrático, llamado: Movimiento al Socialismo MAS. –Por lo menos yo compre el producto–. Pasé el fin de semana confinado en mi habitación 3-IN-ONE, especie de estudio de trabajo, Isla robinsoniana y dormitorio, eso sí, escuchando a The Who, Janis Joplin, Led Zeppelin, Joe Cocker, Carole King y Joan Báez. Siempre he mantenido la creencia de que el diseño es producto de lo que escuchas y consumes.

Confieso que no podía dormir esa noche del viernes para el sábado; lo que me hizo madrugar fue el sentido del orgullo, la estima y el escozor del desafío. No es que no tuviese una idea de diseño inicial, el problema fue que la primera idea que tuve nunca llegó a abandonarme. Incluso por encima de otros diseños rupturistas y con más recuerdo e impacto visual. La primera idea de diseño fue en apariencia fatal y ruinosa, era digna del diván Jacques Lacan. Se había convertido en un problema de contaminación visual obsesiva. Y no tenía tiempo para una descontaminación documental apropiada, tampoco disponía de un layout orientativo y menos un dossier, sólo de un ‘planteamiento inicial’. Me encontraba como (Gary Cooper viendo el reloj) “Solo ante el peligro” con la diferencia, que una es ficción y lo mío realidad. Hay quienes piensan que el diseño no duele, pero se equivocan, lo que cobra vida siempre duele. Es el síndrome de Pigmalión.

“Cuando un cliente te dice ‘métele más diseño’ es porque te ha perdido el respeto, en otras palabras, estás muerto / M. E. Ponte

Durante mucho tiempo, quizás demasiado, tuve el afiche como segunda piel. Vivía rodeado de su materia estética y sus mundos coloridos de vanguardia. El cartel era el paisaje, como para otros, eran los discos de salsa, el rock and roll, y las barajitas de beisbol. En realidad nunca he sido un coleccionista ni fans de ninguna cosa, ni he estado encerrado en ellas… Mi estancia estaba tapizada de gritos y mensajes de rebeldía, a veces contradictorios entre ellos, eso sí, ninguno era un dechado de racionalidad virtuosa. En realidad estaban ahí para recordarme que no todo en el cosmos era izquierda, derecha y armonía. Me gustaban más por su estética disruptiva que por lo que revindicaban. Mi intelecto (formación) no se correspondía con la cultura de la pequeña burguesía acomodada de los nuevos ricos, que compraban libros por metros y colores que combinarán con las cortinas y los muebles del salón. Y si eran enciclopedias Salvat mejor, que mejor.

“El mundo no está hecho de verdades, sino de realidades que no gustan a todos”. Manuel Eduardo Ponte

En los años 70´ disfruté de la mayor panoplia de carteles gráficos de la historia antes de su inesperada muerte súbita a mediados de los 80′, la década Kitsch. En aquellos días se podía viajar por la historia contemporánea a través del cartel sin movernos de un lugar, e incluso, escribir nuestra propia crónica sugestiva de la historia que nos había tocado vivir o sobrevivir a ella. La Era de las oscilaciones ideológicas. Sabíamos como sociedad en qué estábamos, además que pensábamos con sólo mirar un cartel. De esto y de aquello, estaban hechas nuestras conciencias y nuestros sueños, llamémosle alienación. Hay un libro de antipsiquiatría intitulado “viaje a través de la locura de: Mary Edith Barnes y Joseph H. Berke”. Quizás debería yo escribir otro ensayo con un título igual de sugerente: “Viaje a través de la locura del cartel de los años 70´, los orígenes de la locura.

En tres días con sus lunas, cree el logotipo del puño en alto del MAS, cuyo diseño en apariencia ya existía en la memoria social de las dos últimas décadas. A veces el diseño es un proceso de síntesis y aproximación, más que de originalidad y capricho. Nadie crea nada más allá de su espectro sociocultural. Los diseñadores gráficos estábamos acostumbrados a crear cosas sin atender a la demografía de los pueblos. Seguíamos las pautas del arte, que no pregunta, se impone. No conocía a ningún artista universal haciendo encuestas de opinión, o realizando degustaciones en los supermercados de sus obras para ir haciendo correctivos al producto. El problema a día de hoy sigue siendo el mismo. Aunque las nuevas tecnologías de la comunicación y la información nos permiten en tiempo real testar nuestras obras; de hecho, se escriben novelas adaptadas a los públicos en función de sus perfiles.

La leyenda urbana dice: “Un cartel es un grito pegado en la pared”, creo recordar que fue David Ogilvy, padre de la publicidad moderna y progenitor de la frase, y no el artista Español José Renau, a quien erróneamente se le atribuido. Seamos justos. Demos al publicista lo que es del publicista, y a Dios, lo que es de Dios.

La población en Venezuela, para aquel entonces, era en su mayoría rural y provinciana, mal informada y comunicada con el mundo geopolítico y sus vicisitudes histórica, su comunidad de intereses eran otros. El Estado no llegaba a todas las partes del territorio, pero Acción Democrática, y la cerveza Polar, ¡sí!  Crear un logotipo para un nuevo partido, en teoría para mí, “podría funcionar cualquier cosa”. Sí así era, por qué no probar con cosas ya testadas en la sociedad del cambio, y la protesta como forma de vida, per se.  

Qué decir de Bob Gill, para aquel entonces, sabía muy poco de él como diseñador gráfico y nada de su trayectoria profesional y de su pensamiento creativo… No niego que su lenguaje gráfico no tuviese algún impacto didáctico y formativo en mis ideas de diseño gráfico, pero no de forma consciente. Pero a diferencia con Bruno Munari, de quien conocía su obra, trayectoria y método, a Bob Gill no le conocía como teórico del diseño gráfico. Bruno Munari, para aquél entonces, era un diseñador y artista de culto . Representaba para mí las claves y las esencias que entran en juego en el proceso creativo de diseño gráfico. Munari también fue un precursor de todo lo conocido en diseño gráfico, incluido hoy día el arte fractal y digital.

“Cuando alguien dice: ésto lo sé hacer yo también, quiere decir que lo sabe recrear o de lo contrario ya lo habría hecho”. Bruno Munari.

Muchos años después en la librería “Lectura” del centro comercial Chacaíto, compre un libro del Bob Gill, dónde exponía su método creativo, algo así como: más allá de las reglas del diseño bonito. Leyéndolo en detalle me sorprendió que coincidiésemos durante tanto tiempo, en tantas partes y en tantas cosas, sin conocer sus ideas sobre su método creativo: “dar vuelta a la tortilla”. Todo planteamiento inicial de un problema, le corresponde un replanteamiento. El problema está en el propio planteamiento inicial como obstáculo. Hay que hablar de soluciones e ideas en lugar de diseño. El diseño gráfico debe ser un proceso para resolver problemas de comunicación. Replantéate el problema y harás cosas grandes.

“Si hoy tuviese que publicar mi propio método creativo, el libro tendría novecientas noventa y nueve páginas en blanco. Y en el primer folio el siguiente y único epígrafe a mitad de página: “El problema es el planteamiento” los otros 998 folios son el trabajo de investigación. En pocas palabras: no hay reglas, hay método”. Manuel Eduardo Ponte .


(III)* Todo diseño gráfico aspira a ser autoritario.

¿De qué y por qué?

No soy quien soy sino lo que quiero ser, es la respuesta de la humanidad conectada al famoso soliloquio ‘Ser o no ser, ésa es la cuestión’ de la obra de William Shakespeare / Hamlet. Nadie es lo que es en sociedad y menos en una humanidad virtualizada, resultaría demencial. Los homínidos son los únicos animales capaces de virtualizarse, de ‘no ser lo que son’ paras ser lo que quieren ser. Hace millones de años que iniciamos ese camino evolutivo, pero yo prefiero denominarlo plan evolutivo, supraconciencia evolutiva.

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“Cuando Aristóteles definía al hombre como «zoo politikón», hacía referencia a sus dimensión social y política. El hombre y el animal por naturaleza son sociales, pero solo el hombre es político, siempre y cuando viva en comunidad. Por tanto, la dimensión social ayuda a constituir la base de la educación y la dimensión política contribuye a la extensión de esa educación”

De muchas pocas cosas está hecha la realidad “Allí donde están las fronteras de mi lengua, están los límites de mi mundo.” Ludwig Wittgenstein. Es un Maravilloso pensamiento de síntesis que bien vale un blog, y el esfuerzo de escribirlo. Ampliar esas fronteras es el propósito y la acción intelectual de este blog.   Probablemente este pensamiento tenga algún valor pedagógico intrínseco, más allá de su diseño. El Tractatus logico-philosophicu, de Ludwig Wittgenstein fue una de esas lecturas de verano tórrido de juventud. Siempre he tenido un interés por la lógica y la filosofía del lenguaje, lo social, la política y la etología humana. No estoy muy seguro que la obra tuviese un valor místico trascendente más allá de su capacidad subversiva de hacernos reflexionar.

En cambio si lo tuvo el ‘Fausto’ de Wolfgang von Goethe, el poema de los poemas, la tragedia de las tragedias, la filosofía existencial anterior al existencialismo de Sartre y al perturbador nihilismo de Albert Camus. A mi modo ver Fausto era a Mefistófeles, lo que Mefistófeles era a Fausto (perpetuo espíritu de la negación y la contradicción) Uno explica la existencia del otro, la controversia de Romeo y Julieta, donde uno explica al otro en la tragedia. El Fausto fue un factor perturbador  de juventud, ningún libro me enseñó más sobre Hegel que el «Fausto» una bella exposición de la filosofía hegeliana de la negación, y de la filosofía del espíritu.

La Política cuando pretende el deber ser de las cosas (su orden) se convierte en ideología dominante, en dogmatismo, en teratología estética. De ahí la importancia de ampliar los límites de nuestro mundo más allá de la estética política de la lengua, aunque resulte una paradoja, a sabiendas que más allá de nuestra lengua no hay nada. Cuando decimos nuestro mundo, hacemos alusión a nuestra lengua. El problema no es de percepción, sino de conocimientos. La percepción es natural, el conocimiento es aprendido. Siendo fieles al pensamiento de Wittgenstein, se desprende esta idea: ‘el mundo es tan grande y ancho, como procuremos que sea nuestra lengua’. ‘Los límites al conocimiento están en la lengua’ 

Para Aristóteles ‘todos los animales incluidos el hombre tienen voz’, pero solo el hombre posea palabra. Cuando un político dice darle voz al pueblo a ‘la gente’, lo hace desde la convicción que le permite su lengua, y lo que le conviene decir. Los sociólogos sabemos que la realidad no es plana, no es tal cual la percibimos todos, y que a veces la limita la lengua, y menos cuando se presenta en clave de estética política. Lo que subyace a la realidad está más allá de la percepción y de la lengua. Cuando la lengua está construida de lo que percibimos como estética, los sociólogos podemos construir escalas de conocimiento, es decir mundos particulares, mundos virtuales.

Desde hace siglos las ‘ciencias política’ han construido una imagen virtual de hombre, de ahí que digamos que el hombre es una imagen temporalizada, dogmatizada, es decir la doctrina fijada, el Imperativo categórico. El animal político de Aristóteles es el ciudadano, un ser completo. El ciudadano de la ‘Polis’ es aquel que tiene poder ejecutivo, legislativo y judicial, por lo tanto goza de autonomía. Aristóteles no se refiere al bien correcto, universal, sino a todo acto que tiene como finalidad un cierto bien, dentro de la polis, la racionalidad política.

Así la ‘irracionalidad’ cobra sentido Weberiano de  ‘libre albedrío’ Es aquello que está fuera de la racionalidad política, fuera del cálculo y predictivo de las ciencias del comportamiento, en este caso de las ‘ciencias políticas’. Por lo tanto un comportamiento racional es un comportamiento sujeto a valores y normas políticas. En este blog pretendo hablar de la ‘estética del poder’ más allá de las fronteras de la lengua, ampliar sus límites estéticos, hacia una realidad ampliada, la sociedad líquida y sus medios líquidos.

Pretendo ser desde este blog un analista «Omnisapiente» no neutral, porque la neutralidad está fuera de la lengua, del mundo conocido. Sería torpe querer serlo o pretender serlo. Tampoco ser un dogmático, porque sería aquella posición epistemológica para la cual no existe todavía el problema del conocimiento. Dicha posición se sustenta en una confianza en la razón humana todavía no debilitada por ninguna duda.

Hay que diferenciar percepción de pensamiento. El pensamiento «presocrático» sigue dominando hoy día en la política, es decir el pensamiento ingenuo. Es la confianza ingenua en la capacidad de la razón humana para resolver los conflictos. Immanuel Kant resuelve el conflicto entre razón y conocimiento científico en ‘La crítica de la razón pura “es decir que el dogmatismo pertenece al campo de la metafísica.

El animal político viene a ser el hombre fáustico, (perpetuo espíritu de la negación y la contradicción) sin ello la política sería dogma sin reflexión, sin diálogo, sin conocimiento, sin Mefistófeles. Lo paradigmático no es la parte animal en el hombre, es lo político. Es lo que amplía las fronteras de la lengua es su superación. Todo paradigma comienza siendo disruptivo con la lengua dominante del poder.

Este blog habla de los urbanistas, pero también de la nueva configuración de la humanidad en TRIBUS. Ayer fue la contra cultura y la brecha generación, hoy «Minority influence» las tribus globales, los integrados. Parafraseando a Umberto Eco / Apocalípticos e integrados. Una fuente para una parte de la política entendida como (SIGNO) semiótica, es decir: aquello de lo que el signo da cuenta, y no el signo en sí. Me Interesa el sentido, pero no el significado, me es indiferente.